miércoles, 1 de septiembre de 2010

Bóveda Ejercicio de Clase. Agosto 19 de 2010

Ana: Una ejecutiva de banco.
Benito: El vigilante del banco.

(En la bóveda del banco se encuentran se encuentran encerrados hace ya dos horas Ana y Benito)

Ana: Érase una vez un pollito que alzó una pata, luego alzó la otra y se cayó. (ríe estupidamente)

Benito: no mi señora usted si está contando unos chistes más malos (Ríe tranquilamente), ¿cuanto tiempo habrá pasado? ¿su mercé cree que alguien va a sacarnos de acá?

Ana: ¡Ay Benito! ojala supiera si alguien nos sacará, ya han pasado como dos horas desde que estamos acá, y creo que el aire se me esta acabando.

Benito: (Con un aire de galán) es como a ti te gusta.

Ana: Ay Benito ¿de qué habla? como que le está afectando el calor, está sudando mucho (nerviosa) ¿se siente bien?

Benito: Tengo unas ganas mi señora, de una cosa que no sé que es pero que se me calienta la entrepierna...

Ana: lo que piensas es ilegal Benito, yo soy tu jefa, tu me respetas recuerdalo.

Benito: perdóneme mi señora no se que me pasa, es que tengo mucho calor y me estoy mareando también. (se levanta y comienza a caminar por el espacio. Ana se le acerca de manera sospechosa) ¡Ay Dios mio! me sustó señora, no me di cuenta a quioras se paró su mercé. (sonríe)

Ana: Benito usted no cree que es muy raro que nos hayamos quedado juntos y solos en ésta bóveda con tanto dinero... ¡Puede ser una trampa! (Un olor nauseabundo se apodera del lugar) Huele inmundo, qué será, ¿Benito por Dios que es eso?

Benito: Ni idea mi señora ¡guacale! ¿de donde viene ese olor?

Ana: Huele como a muerto, son ciertos los rumores, un día dos personas hace como cien años fueron encerrados en ésta bóveda un celador y su jefe y murieron despedazados, murieron despedazados, ¡Murieron Despedazados!.

Benito: !Ay Dios nos libre¡ Mi señora ni lo diga esos son puros cuentos. Mirando hacia una pared. ¿es esa una gota de sangre?

Ana: (Gritando) ¡Dios Mio, no puede ser! Si, parece sangre, huele a hierro, parece fresca voy a tocarla.

Benito: no mi señora no haga eso, puede ser peligrosa, podemos estar delirando, tal vez eso es solo una gota de agua. sentémonos. (Delicadamente Benito toma a Ana del brazo y van a sentarse, se detiene) Espera, ¿de veras ese no es Jaime el Mexicano?

Ana: cuál? Benito usted está delirando, mejor sentémonos, vamos , estamos delirando, es el calor y el encierro, si, si , si (Se sientan, luego se paran y buscan afanadamente algo por toda la bóveda, sin explicación vuelven a sentarse, agitados Ana besa apasionadamente a Benito).

Benito: Ay mi Dios ¿todavía estaré delirarando? Ay mi señora deme otrico para ver si es cierto (los dos sudando se miran y se dan uno más y uno más y uno más)

Ana: (con voz extraña como zonza) ¿qué pasará mañana cuando ya te hayas ido?

Benito: (con voz extraña como zonzo) No sé mi señora, al menos moriré feliz de haberla besado, su mercé me cumplió mi sueñito. oc ye nechca, oc ye nechca, oc ye nechca... Jaime el mexicano ese debe de ser, estoy casi seguro que lo vi.

Ana: no, no lo viste es producto de tu imaginación Benito, convéncete...

Juntos: No definitivamente ese no es Jaime, (ríen pausada y lentamente).

Ana: que locos llegar a pensar que era, me quedo sin aire Benito, me voy a desma... (Ana se deploma)

Benito: (Sonriendo presiona un botón rojo debajo de la silla, junto a un letrero de ESCAPE) FIN


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