Se acercaba la media noche y me disponía a regresar a casa después de una larga jornada de trabajo, pero en el camino una extraña sensación me invadía, presentía que algo no andaba bien, tenía esa extraña sensación de que alguien me perseguía, y estaba tan cerca que podía sentir cada respiración en mi cuello y cada latir retumbaba en mí como el bajo de una canción. Atemorizada caminaba con un paso apresurado escabulléndome entre la gente intentando disimular mi temor, aunque esa noche parecía que estuviera viviendo mi propia película de terror, así que sin pensarlo dos veces al llegar al inicio de una calle oscura que debo cruzar antes de llegar a casa corrí sin freno alguno con la cabeza agachada y los ojos cerrados, pero cuando llegue al fin de la calle me di cuenta que nada había ocurrido, así que pensé – yo y mi loca imaginación – pero antes de que pudiera terminar esa frase una sombra cruzó la calle helándome por completo hasta dejarme con el palpitar imperceptible, la mente en blanco, blanco, sin ninguna reacción y ningún sentimiento, era como si la sombra con su viento helado hubiera pasado arrancándome el alma dejando un cuerpo inerte. Pero en ese momento escuche una fuerte voz que grito mi nombre – Señorita Adriana – era el portero del edificio que había visto mi silueta paralizada a lo lejos y venia a mi auxilio pensando que algo malo me había ocurrido, pero no reaccione estaba completamente estática, ausente, presente en el suceso anterior, hasta que sentí las manos de Don Hernando sobre mi y su voz que decía – reaccione señorita ¿Qué tiene? ¿Qué le sucede? – No respondí nada y me encamine hacia casa.
Al llegar a la portería Don Hernando me pregunto – ¿Está segura que se encuentra bien? – --y yo le dije – tranquilo. ¡Que tenga buena noche! – anonadada por el suceso, tenía miedo de subir sola pero quería llegar a casa y descansar para comenzar el siguiente día, tuve el impulso de salir corriendo y pedirle que me acompañara a la puerta de mi apartamento, pero solo fue una ensoñación fugaz por qué no fui capaz de hacerlo. Subí hasta casa y antes de entrar hice un breve escaneo, fui hasta la pieza encendiendo todas las luces que encontraba a mi paso, nunca antes me había sentido tan intranquila, y de repente escuche un estruendo extraño en la parte de afuera así que me asome por la ventana y en la ventana del frente la luz se apago repentinamente y antes de que pudiera reaccionar a lo sucedido se volvió a encender dejando ver en ella la silueta de una persona extraña que clavaba fijamente su mirada en mi. Como loca cerré la ventana y también las cortinas, corrí hasta la sala y tome el teléfono para llamar pero no daba tono, desesperada marcaba como loca esperando escuchar una voz al otro lado de la línea, de repente dio tono y Don Hernando me contestó pero antes de que pudiera decirle algo escuche un grito enorme y la llamada se corto, decidí bajar las escaleras pero en mi descenso escuche unos pasos entonces me devolví corriendo, la puerta rechino y se cerró con un fuerte golpe, aterrada me aferre contra la pared y cerré los ojos con fuerza, pero alguien me toco, con toda cobardía intente correr abriendo camino hasta el baño, mi respiración se aceleraba cada vez más, mil pensamientos y cuestionamientos cruzaban por mi mente, ¿Por qué a mí? ¿Quién es la persona que me persigue? ,sentía la muerte tan próxima que no sabía qué hacer, recordaba las veces que dije – Me quiero morir – pero en este momento que la sentía tan cerca no era capaz de darle la cara, no sabía que pasaba ni quien era la persona que estaba tras la puerta, pero tenía un mal presentimiento de repente en un segundo inesperado un frio comprimió todo mi abdomen y parte de mi espalda, un cuchillo me había atravesado por completo y veía desvanecer mi imagen en el espejo que tenia al frente, mis ojos se cerraban lentamente permitiéndome ver como mi cuerpo se desangraba y desvanecía.
“Morí en el baño sin siquiera haber visto la cara del causante de mi muerte” y cuando estas palabras susurraron en mi mente me desperté súbitamente, sudaba como nunca, mi respiración estaba agitada y mis ojos se desorbitaron por completo cuando se abrieron, todo había sido un terrible sueño.
Me levante para ir al trabajo, salí de casa y todo mi día trascurrió de manera normal y tranquila pero al salir del trabajo, el sueño regreso a mi mente como un mal recuerdo. Llegué a casa y me aliste para dormir pero existía algo extraño que no lograba darme tranquilidad, la ventana, me asome por ella y la escena se repitió ante mis ojos asustada me quedé petrificada y fue entonces cuando una bala me atravesó. “Morí ante una silueta sin rostro” Fue lo último que por mi mente pasó.
Por: Jessica H. Garcés
Les comparto uno de los escritos que realizo en mi vida cotidiana =)
MUy chevere mi jessi, entonces yo también compartiré algo
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