Aquella noche estaba dispuesto a inventar el mejor pan de toda la ciudad.
Angelino el panadero entra a su cocina y mientras buscaba su recipiente de la suerte una cucaracha se revolcaba en la harina,
Cucaracha: Esta es la mejor solución, tiene que funcionar...¡Tiene que funcionar!
Pone todos los implementos sobre la mesa y solo falta la harina ¡Que verguenza!
Panadero: Laralala...lararara....Harinita voy para allá.
Cucaracha: ¡Oh! No es el panadero. ¿Dónde me escondo? ¿Dónde me meto?
Panadero: ¡Ah! (Subiendo el tono) ¡Que asco! ¡Que asco! Esto no puede ser. ¡No! Por favor. No otra vez.
Cucaracha: Lo siento señor panadero. Este es un caso certero.
Panadero: ¿Por donde entraste?
Cucaracha: Por ese hueco
Panadero: ¡Oh! Debo cerrar ese hueco, pero antes muere por bandolero.
Levantando el brazo para matarla
Cucaracha: ¡No! No me mate por favor, no lo haga, no, no, no. ¿Usted sabe quien soy yo? El padre de 100 hijos a los que debo darles de beber y de comer, pero mi vida se simplifica en correr y correr porque todos cuando me ven solo piensan en matarme.
Panadero: Lo siento señor cucaracha. Me quisiera excusar. Puede quedarse a cenar, traer a su familia y a todos los que quiera invitar. (Sale)
Mientras el panadero va caminando a casa
Panadero: Mañana tendré la oportunidad de hacer mi delicioso pan y mientras tanto Don cucaracha podrá disfrutar, y le ayudaré a darle a su banquete un gran final.....porque él y su familia serán mi ingrediente especial.
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